
Tanto me he alejado, que he de buscarte en mis sueños o los fondos de coral de mares imaginarios. Pero tu leve sonrisa de cristal se funde a diario en mi retina mientras cabalgo en unicornios de bronce y tus pechos, pequeños como cuencos de porcelana, me hipnotizan.
Aún he de caminar mucho más y tendré que reinventarte cada día; mi nave está anclada a tu recuerdo y no hay poderosas olas que puedan romper los cabos de titanio que me amarran a los vientos de arcilla roja de tus labios.
Aún he de caminar mucho más y tendré que reinventarte cada día; mi nave está anclada a tu recuerdo y no hay poderosas olas que puedan romper los cabos de titanio que me amarran a los vientos de arcilla roja de tus labios.
