
Te enmarco entre jardines y azoteas como lo hago con las fotos de los seres que guardo en los recuerdos. Pero no puedo desprenderme de ti aun en el amor roto. Analizo nuestros días y no sé romper los mil rostros de nuestras noches. Tal vez, por ello, tenga que mirarte en una luminosa mañana de marzo.




