lunes, 22 de marzo de 2010

Desde jardines y azoteas



Te enmarco entre jardines y azoteas como lo hago con las fotos de los seres que guardo en los recuerdos. Pero no puedo desprenderme de ti aun en el amor roto. Analizo nuestros días y no sé romper los mil rostros de nuestras noches. Tal vez, por ello, tenga que mirarte en una luminosa mañana de marzo.

sábado, 20 de marzo de 2010



Calles sembradas de verde césped, esquinas inexistentes de un Magdalen College invernal, autobuses rojos que caminan por la hierba rumbo a ningún lugar, paseantes que acarrean su soledad por la soledad misma... y, al fondo, tú; en un paisaje que me atormenta en los olvidos. ¿Por qué no permaneces entre las callejas de Sevilla y dejas que mi amor se vaya disolviendo en la distancia?

viernes, 19 de marzo de 2010

Salgo al bosque



Por las tardes suelo pasear solo por el bosque. Miro al cielo y un rumor de ti lo interrumpe: apareces tras las recortadas sombras de los árboles como reclamando mi dolor. ¿Es el desamor, acaso, venganza... o sólo es olvido? Las respuestas están dibujadas en la luz del atardecer, pero no sé leerlas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

En sueños acaricio tu piel



En sueños, acaricio tu piel y el amor vuelve intenso y nítido. Después, al despertar, el agridulce sabor de lo dormido golpea mi desamor y me atormenta: ¡ es tan dulce el recuerdo y tan punzante el ahora !
Me visto, salgo a la vida con la conciencia rota en mil pedazos y tú, eterna dama, te vas difuminando altiva y orgullosa en tu tristeza.

martes, 16 de marzo de 2010

Entre palmeras y cipreses



Entre las mil miradas del desamor hay una tímida y avergonzada, casi con remordimientos y desasosegados recuerdos; ésta es aquella en la que uno de los amantes se esconde y mira a la amada entre la espesura de los altos cipreses y el cálido verdor de las palmeras. La amada eres tú y yo el ingrato amante que aún siente la perdida pasión.

lunes, 8 de marzo de 2010

Casi desde el olvido



He tenido que soñar esta noche contigo para recordarte. El olvido se apoderó de la carne y el espíritu se convirtió en cerrada niebla invernal. Han pasado meses y te has ido difuminando, algunos días te veía entre la gente y apenas me atrevía a mirarte. ¿Será esto el desamor?