
En sueños, acaricio tu piel y el amor vuelve intenso y nítido. Después, al despertar, el agridulce sabor de lo dormido golpea mi desamor y me atormenta: ¡ es tan dulce el recuerdo y tan punzante el ahora !
Me visto, salgo a la vida con la conciencia rota en mil pedazos y tú, eterna dama, te vas difuminando altiva y orgullosa en tu tristeza.
Me visto, salgo a la vida con la conciencia rota en mil pedazos y tú, eterna dama, te vas difuminando altiva y orgullosa en tu tristeza.
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