
Te has vestido de violeta claro, casi lila, para que tu luz me haga libre. Mi mirada, esclava, se inclina hacia tus dibujados pechos que apenas se intuyen bajo tu blusa de esperanza. Mis pasos vuelan tímidos para recoger la brisa que vas dejando al pasear en tu anclada vida. Ya sé, te has vestido de dudas para que mi alma se abra a todos los vientos y tu peinado permanezca esculpido toda la mañana.

