Soy José Antonio Buitrago Ruiz, nací en Piedrabuena (un lugar de La Mancha donde la llanura se hace monte). Todo debía ser frío y gris, la cama en la que mi madre me trajo al mundo era dorada y estaba en una habitación en la que no penetraba apenas la claridad del día; de esto, han pasado ya más de cincuenta y tantos años.
Al poco tiempo de aquello me llevaron a vivir a uno de esos pueblos que marcan el carácter de un crío; en su plaza había una posada que antes fue corral de comedias y que luego se reconoció como tal. También en Almagro descubrí la luz: una tarde vi como un dorado sol se escondía entre las hojas de un "paniquesillo" mientras jugaba en los alrededores de Madre de Dios. Con el mismo cariño recuerdo las primeras letras y dibujos que me enseñó la Señorita Mary Carmen...
Anduvimos dando tártagos por distintos pueblos de esas tierras hasta que fuimos a vivir a la capital de la provincia. Allí me hice Maestro de Escuela, no por devoción sino por obligación, ya que otros estudios no podían hacerse en esa provinciana ciudad. Después, con el trabajo, le fui cogiendo el "gustillo" a las clases y me convertí en un vocacional de este negocio; ejerzo ahora en un Colegio del Barrio de Santa Cruz de Sevilla aún con la ilusión de descubrir cada día nuevos motivos para hacer de maestro. Antes, di clases de Lengua y E. Plástica en otros Colegios e Institutos.
Llevo lustros pintando y he expuesto obra de pintura, instalaciones, textos... en Sevilla, Málaga, Huelva, Antequera... En estos tiempos, trabajo en una exposición, que tengo pensado realizar en Almagro en un futuro próximo, en la que evocaré mis recuerdos de infancia.
“Desde la mar” (la exposición de pintura que en la actualidad cuelgo en la Casa de la Cultura de Valencina de la Concepción) es una idea homenaje a dos grandes artistas: uno poeta, Pablo Neruda y otro pintor, Esteban Vicente. Ambos han marcado de diversa forma mi sensibilidad hacia la belleza, la sencillez y la pasión por la vida.