
Por las tardes suelo pasear solo por el bosque. Miro al cielo y un rumor de ti lo interrumpe: apareces tras las recortadas sombras de los árboles como reclamando mi dolor. ¿Es el desamor, acaso, venganza... o sólo es olvido? Las respuestas están dibujadas en la luz del atardecer, pero no sé leerlas.
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