
El sol ha reventado con fuerza esta mañana, apenas había comenzado a ponerse en escena cuando fui a verte, Dama. Te encontré orgullosa y cautiva en tu pedestal de filigrana. Me alejé en silencio y derramando una diminuta lágrima de celos. ¡Cómo estalla tu altivez en estos días!
Como sé que no me necesitas, me iré durante un tiempo a la mar y te soñaré entre las olas y el viento. Ya me contarás cómo te ha ido.
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