
En las fulgurosas mañanas del otoño frío... te escondes entre las palmeras; como refugiándote. Yo te expío a hurtadillas y te descubro luminosa y altanera. Me siento tímido adolescente y bajo la mirada a un suelo lleno de hojas amarillas y pardas. Inclino mi cabeza levemente a un lado y siento como la felicidad recorre mi piel y mis entrañas.
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