
He buscado, incansable, la luz del sol entre las nubes que aclaraba la luna y la he ido encontrando cada amanecer cuando tus ojos se despertaban y me miraban distraídos. Los colores se van trabando en mis pensamientos, como bordados en un rico mantón oriental de sedas imaginadas. Las ilusiones y los miedos corren a la par de igual manera que siempre. Sé que tu mirada me ha colocado de nuevo en la vida y te lo agradezco sin saber como expresarlo.
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