
Contigo, y en sueños, he desnudado a la noche para gozar amaneceres de labios sonrosados. Contigo, y en la esperanza, he desatado ilusiones perdidas para llenar mis manos con tus dorados pechos de luz y brisa. Contigo, y en la penumbra, he aprendido a gozar del encuentro mínimo para mirar tus miradas. Contigo, y en la duda, he combatido contra los miedos para caminar erguido buscando la dicha. Contigo, y en cada mañana, hemos sentido como nuestras palabras se volvían nerviosas risas de amor sospechado.
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