
Ahora, que las mañanas de ilusiones y esperanzas en rosa y verde van llegando a su fin, quiero acompañarte a pasear por las nubes, mujer, que te has hecho real desde tus anclados ladrillos. Por unos instantes te llevaré libre donde sólo existen las brisas y los gozos. Flotando, haremos el amor hasta acabar en la nada; después, ya tendrás tiempo de regresar a los cimientos que no puedes romper. Y continuará tu vida y la mía.
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