
De adolescente, soñaba amores platónicos que me transportaban a los soñados paraísos de Venus; pero ahora comprendo que sólo el perderse en las recónditas arrugas de tu piel te lleva al supremo amor espiritual. Y hoy me abandono en ti hasta descubrir el horizonte infinito: penetré en tu sentimiento y en tu cuerpo, que se me ofrecieron sin condiciones.
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