miércoles, 7 de marzo de 2007

Bajo tu piel


Sé que, bajo tu piel de ladrillos terrizos, tienes una epidermis de terciopelo rojo. Cuando te acaricio siento en mis dedos el murmullo cálido de la tela y no el frío y arcilloso golpe de tu abrigo. En momentos difíciles, un prisma de terracota parda me impide llegarte; entonces, te suplico con un gesto humilde y me devuelves indiferencia. Aún no han llegado los tiempos del desamor y esto sólo ocurre en los temores.

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