
Vuelan tras de ti mis pasiones y mis dudas. Me pongo a tu lado para olvidar la desdicha. Te busco en los sueños y, azarosamente, mis instintos te buscan. Coloco a tu servicio mi alma y sus atardeceres. Te dibujo entre las sombras rosas del alba para imprimir tu aliento en mi piel... Me enamoro de ti cada día, Dama, para que mis negras nubes tengan aire, tierra y agua.
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