
Veo pasear, de una lágrima a otra, al asaltador de luces que pretende roerte los suspiros rojizos del amanecer. Le he gritado con voz hiriente y ha huido hasta desaparecer entre los arbotantes calcáreos que te custodian. Después, jadeante, he llegado a ti y te he mimado con mis muslos fríos y desacompasados. La dicha nos ha invadido y nos hemos perdido en un bosque en el que ninfas y faunos juegan a conclusiones eróticas de placer supremo.
El primer azahar ya explosiona por Mateos Gago y el holandés errante intenta hacerte un retrato con el que conformar a la luna. Un canónigo, en su pausado caminar, nos rompe el hechizo con su mirada inquisidora y parda.
2 comentarios:
las fotografías preciosas, los textos muy bonitos, aunque para mi muy metafisicos.
un beso
las fotografías preciosas, los textos muy bonitos, aunque para mi muy metafisicos.
un beso
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